Manuel García-Orozco: Sonidos y tradiciones culturales desde Nueva York

Entrevista a productor musical colombiano en Estados Unidos
Manuel García-Orozco es un productor y compositor  apasionado por los sonidos tradicionales colombianos. Ha participado y trabajado en álbumes reconocidos internacionalmente bajo su sello Chaco Music con Carlos Vives, Celso Piña, Petrona Martínez, la Sinfónica Nacional de Colombia entre otros.
Este músico, al que le apasiona el bullerengue, se mueve como pez en el agua dentro de los espacios más reconocidos dentro de la industria. Hablando con él, se percibe su calidez humana, su  sencillez y su amor por Colombia.  En este momento se encuentra en Nueva York cursando un doctorado que le permitirá llevar estos sonidos cada vez más lejos.

Ganador del Grammy Latino con el proyecto El Orisha de la Rosa por Magín Díaz ¿Qué se siente?

La base del proyecto es un cariño muy grande por las músicas tradicionales colombianas. Creo que el mayor problema que tenemos los colombianos es que no nos conocemos. En esa búsqueda, empecé a trabajar los sonidos colombianos desde la universidad.

Yo nunca he tenido pretensiones de ganar un grammy en la vida. Pero lo que sí es claro es que lo premios internacionales sirven para llamar la atención de los medios. El género se empezó a visibilizar en el país, gracias a los triunfos que se dieron internacionalmente. Fue después de los reconocimientos que le dan a Petrona en Francia, y posteriormente su nominación al Latin Grammy, que en Colombia se empieza a decir: “¿Cómo así que aquí existía esto y nosotros no sabíamos?”

La base del proyecto es un cariño muy grande por las músicas tradicionales colombianas. Creo que el mayor problema que tenemos los colombianos es que no nos conocemos

Plataformas, como los Grammy, permiten desarrollar otros proyectos como lo es el proyecto Bullerengue universal. Esta investigación surge de una beca de la Fundación Latin Grammy, y es una de las formas para dar visibilidad y decirle a la gente que estos sonidos existen, y que  lo valora una de las instituciones más prestigiosas del mundo. La nominación no me emociona a nivel premio ni a nivel de reconocimiento. Me emociona porque así se puede llegar a la gente, y para que valoren más a estos músicos.

Primer álbum en solitario de Magin Diaz,  cantante y compositor tradicional. El Orisha de La Rosa presenta colaboraciones con Carlos Vives, Toto la Momposina, Petrona Martínez, Celso Pina, Monsieur Perine, Bomba Estereo Li Saumet, Gualajo, La Yegros y muchos más. Producción musical Manuel Garcia-Orozco y Christian Castagno. Magín, oriundo de Gamero, Bolivar – Colombia, falleció el pasado 29 de noviembre 2017. Gracias a la producción por Chaco Music y un equipo de internacional de personas comprometidas con la música, podemos escuchar este valioso disco (Ver todo el equipo de producción). El artista argentino Claudio Roncolio ha sido el director de arte del disco.

 

¿Cómo ha sido tu experiencia como productor en Estados Unidos, y que significó para ti migrar a otro país?

Bueno, en Colombia estudié arreglos musicales en la universidad del Bosque. Lo que aprendí fue a desarrollar arreglos en el papel de una manera académica. La partitura es solo una representación de la música, pero no es la música misma. Me vi en la obligación de empezar a producir lo que estaba escribiendo y arreglando. Fue la necesidad de plasmar todo en un registro sonoro.

Mi amor siempre fue a las músicas andinas en un principio, pero hubo un hecho particular, que para mi, transformó todo: Martina Camargo cantando las olas de la mar en ale kuma. Unos años después de eso empecé a trabajar con ella, y produje “Canto, palo y cuero“ y por esa producción fue que Maite Montero, la manager de Petrona me llamó para trabajar con ella. En este momento estoy haciendo un doctorado en la universidad de Columbia, en etnomusicología.

Hice una maestría en música para cine en la Universidad de Nueva York. Entonces lo que me trajo a Estados Unidos fue más la búsqueda de conocimiento. En esa búsqueda he encontrado espacios para poder divulgar todo este trabajo sobre la música afrocolombiana. Pero creo que aun nos falta llegar a espacios académicos y eso es lo que estoy tratando de construir, para enterar a más gente de la diversidad cultural que tenemos.

 

Manuel, ¿Qué es lo que más te gusta de vivir en Estados Unidos?

Lo que más me ilusiona de estar acá es poder encontrar recursos para desarrollar mis proyectos colombianos, y sobre todo producir conocimiento con la ayuda de la academia respecto a estos sonidos tradicionales para enterar a más gente.

 

 

¿Qué es lo que más extrañas de Colombia?

Me pasa mucho que estoy tan arraigado a la patria que no la extraño, yo la siento aquí conmigo. Bueno, de pronto la comida, pero Colombia siempre está muy presente conmigo.

 

Desde hace 10 años para acá, la producción musical colombiana en general ha tenido mucho auge, ¿Qué piensas tú respeto al futuro de la música colombiana?

Creo que es un muy buen momento, pienso que esto se debe a que los artistas ya no necesitan de las grandes plataformas del mercado las cuales deciden que suena y que no. Yo no tengo nada en contra de reggaeton, pero lo que sí critico es, por ejemplo, las emisoras comerciales. En ellas no suena otra cosa que no sea este género en este momento. Esto modela el mercado hasta el punto que artistas como Shakira o Carlos Vives empiezan a apelar a estos sonidos.

Mi amor siempre fue a las músicas andinas en un principio, pero hubo un hecho particular, que para mi, transformó todo: Martina Camargo cantando las olas de la mar en ale kuma.

Sin embargo creo que todas las músicas tienen derecho a existir siempre que alguien las disfrute. En cuanto a la producción musical, en Colombia se ha avanzado muchísimo porque ahora los artistas tiene voces directas con su público saltándose la industria, hasta el punto en que los artistas ya se convierten parte de la industria. Yo sabia que existia un gran futuro en la producción musical, pero lo que nunca imaginé, fue que esa evolución fuese a ser hacia lo comercial. Lo cual también está bien porque estos artistas abren puertas para generar escenas independientes fuertes.

 

¿Cómo entiendes el folklore? ¿desde qué perspectivas?

La palabra folklore yo no la uso para nombrar la música. Creo que el discurso folklorista es un arma de doble filo. Busca impulsar cierto nacionalismo y ciertas músicas. Creo que termina lastimando más de lo que promueve. Por eso llamar a la música folklórica es seguirle dando poder a los que determinaron que ciertas músicas merecían la atención y otras no. Prefiero usar el termino de “música tradicional” y si puede, hablar del género en sí mismo, mejor.

 

¿Por qué crees tú que es importante dar a conocer los sonidos tradicionales colombianos en el mundo?

El principio básico es que todo artista merece ser escuchado. Todo artista hace su obra porque necesita expresar, independientemente de donde la escuchen. Esto lleva a que los colombianos no nos conocemos. Tenemos problemas muy serios de marginalidad, entonces hay que darle voz al que históricamente ha sido marginalizado. Muchas bullerengueras permanecieron anónimas, y ahora ya quedan pocas. El género tiene una discografía muy escasa y la circulación es muy limitada.  Aún así, se está regado por todo el caribe colombiano. Estos artistas merecen tener un voz, merecen que se les escuche; el país y el mundo deben valorar que existen estos compositores. No por figurar en la prensa o en los medios, o por recompensas económicas o por discursos nacionalistas. Si las artes no existieran no podríamos expresar muchas cosas.

 

En cuanto al trabajo de Magín Díaz nominado al Grammy, entiendo que por muchos años permaneció en el “anonimato” ¿Por qué crees que ahora ha tenido esta visibilidad?

Magín es uno más de tanto que han pasado anónimos. Históricamente esto viene desde la constitución del 91, en donde se empieza a valorar la multiculturalidad. Ha sido un proceso largo de reconocimiento y creo que sin el reconocimiento que logró Petrona, lo de Magín no habría sucedido. Ella es a la que abrió las puertas para el bullerengue. Lo que me parece interesante de la historia de Magín no es tanto el individuo; que de por sí ya es increíble que él pueda cantar, bailar, con una lucidez a esa edad, sino todo lo que él nos cuenta sobre nuestra historia.

 

Spanglish Fly. Banda dedicada a revivir y renovar el boogaloo latino.  Manuel García-Orozco participó en la producción de este disco.

Un ejemplo es la migración cubana, y de eso poco o nada se ha hablado en la historia de Colombia. Su música cuenta que los cultivos azucareros trajeron migrantes cubanos a Colombia y eso dejó una fuerte influencia en las músicas la región.

Muchos de los sones que Magín compone tienen esta influencia cubana. Por tanto, la historia de Magín es una manera de buscar y mirar hacia nuestra historia. Magin conduce a estos canales subalternos que narran otras historias, las cuales no están escritas en la historia canónica. Llegó a él en el 2010 cuando estaba trabajando con Perona en la región.

Posteriormente me contacta Daniel Bustos que estaba trabajando en este proyecto de Orisha de la Rosa,  me intereso mucho y se produjo ese disco que es bellisimo, no solo a nivel musical, sino también a nivel documental y gráfico. Este proyecto es ir un poco contra la industria.  Ahora todo es digital. Entonces el hacer el disco es apelar otra vez al documento, que las personas lean sobre Magín, y sobre la historia de las músicas colombianas.

 

¿Crees tu que se puede llegar a distorsionar estos significados culturales, en este caso la música, cuando llegan a públicos muy masificados?

Petrona Martínez – Las penas alegres. Nominado al Grammy Latino 2010, producido por Manuel Gracía-Orozco y coproducido por Mayte Montero

La palabra distorsión tiene muchas ramas. Por ejemplo, Petrona toca con tambora, pero tradicionalmente el bullerengue no se tocaba con este instrumento. Entonces hay gente que puede considerar que eso es una distorsión. Pero si se ve en comparación con lo que hacen otros grupos, como Sistema Solar, pues lo de Petrona suena muy tradicional.

La pregunta tiene demasiadas vertientes sobre lo que se puede considerar como “distorsión”. Lo que trato de hacer cuando produzco es un equilibrio entre la tradición y la vanguardia. Estos sonidos siempre han estado en constante transformación.

Hay canciones en las que yo no intervengo, en la producción. Podrían ser una fotografía acústica del performance de arriba y abajo. Luego, hay otras en las que intervengo y lo hago primero, porque creo que el producto es un autor y porque creo que es otra manera de contar historias.  Es decir, como el músico del siglo XXI entiende estos sonidos desde otras visiones.

 

¿Hasta qué punto la música tradicional colombiana necesita del mercado global para ser reconocida por la gente?

El mayor objetivo de hacer todo lo que se ha desarrollado es cambiarle a Magín sus condiciones de vida. Eso lo logró el proyecto y de eso me siento muy orgulloso. Para mi eso vale mucho más que cualquier nominación a cualquier premio. Porque tenemos en frente a un artista con un enorme valor cultural que a duras penas puede comer y de repente llega un proyecto como este.

Magín gana entonces el premio de ”vida y obra” del Ministerio de Cultura, que es el máximo galardón que da el gobierno colombiano a un artista incluyendo una suma de dinero significativa. Es cieto que el Gammy tiene un valor político muy grande artísticamente. Entonces el reconocimiento ayuda a esto, a lograr transformar las condiciones de vida y las realidades de artistas. Creo que si es necesario el reconocimiento global, porque lastimosamente en Colombia todavía estamos lejos de tener una industria sostenible musicalmente. Por tanto es aún más complejo lograr que a estos artistas se les de una vida digna.

 

 

 

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