Lucas Jaramillo – De Cali a San Petersburgo

Lucas Jaramillo nació en Cali, Colombia en 1981. Recibió en 2003 su grado de Licenciado en Música de la Universidad del Valle en la misma ciudad, con especialidad en violín, que estudió con la profesora Tatiana Tchijova. Durante dos años fue violinista de planta en la Orquesta Filarmónica del Valle del Cauca. En tiempos recientes ha sido miembro de la Orquesta Filarmónica de Cámara de San Petersburgo. Composiciones de su autoría como el poema sinfónico “Gliese 581”, han sido estrenados en Rusia y en Europa.
  • Lucas Jaramillo Valderrama
  • 1981. Cali. Colombia
  • Músico: Compositor y Violinista
  • Ciudad actual: San Petersburgo, Rusia.
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¿Cuál fue tu primer contacto con la música cuando niño?

Mi primera gran afición musical fue la música de The Beatles.

Cuando tenía seis o siete años me regalaron una batería. Veía mucho cine de Hollywood, y con la música de John Williams, James Horner, Danny Elfman y otros compositores de música de películas, conocí el sonido de la orquesta sinfónica.

¿Pensaste en estudiar algo diferente o estabas decidido por la música?

Antes de interesarme por perseguir una carrera musical, había considerado ser escritor o matemático.

¿Qué crees que puede aprender Colombia de Rusia en el ámbito de la formación musical y el fomento de la cultura?

En cuanto a la formación musical, la creación de un sistema de colegios e institutos musicales de buen nivel que permita el acceso a la educación musical desde la temprana edad, y que aplique estándares académicos como en la escuela ordinaria. Rusia es una nación que tiene un rico patrimonio cultural, y como pueblo están conscientes de ello y de su valor. El arte, la literatura, la poesía, el teatro y la música son importantes para la sociedad; nos hacen personas competentes, pensantes, sensibles y humanas. Colombia también posee una riqueza cultural formidable, pero es quizá nuestro aún no consolidado sentido de nación lo que impide que le atribuyamos el significado que tiene.

Realizó estudios de Maestría en Composición en el Conservatorio Estatal Rimsky – Korsakov de San Petersburgo, Rusia, bajo la tutoría de uno de los más reconocidos compositores contemporáneos rusos, Sergei Mihailovich Slonimsky, y en 2010 recibió su diploma con honores.

¿Crees que habrías podido desarrollar tu carrera como compositor si te hubieses quedado en Colombia?

No de la forma que me ha permitido el vivir en Rusia. Recibí enseñanza en uno de los mayores conservatorios del mundo, y en 2014 corrí con la fortuna de ser admitido a la membresía de la Unión de Compositores de San Petersburgo, lo cual me ha procurado auspicio oficial, inclusión de mi música en programas de concierto y festivales, y la publicación de mis obras en la casa editora Compozitor Publishing House de San Petersburgo.

¿Por qué te fuiste de Colombia y cómo fue tu experiencia llegando a San Petersburgo?

Vine a San Petersburgo con el objetivo de estudiar composición y obtener una maestría. Mi experiencia fue maravillosa y muy enriquecedora, pero también sumamente difícil. Había sido advertido del nivel tan alto de exigencia al que me enfrentaría, pero solo al llegar y comenzar mis estudios fue que comprendí la magnitud del desafío personal que había asumido.

¿Cómo está el terreno laboral para los músicos en Colombia? ¿Crees que falta apoyo por parte del estado para promover la “formación musical clásica”?

Me permitiré hablar desde la composición. Considero que el entorno es vital. Para estudiantes y compositores es fundamental encontrarse en un medio donde hay movimiento creativo constante, con festivales, conciertos de música nueva, clases magistrales, la oportunidad de escuchar sus trabajos tocados por ensambles y orquestas reales, y la posibilidad de explorar la literatura que existe de música artística colombiana, al igual que emprender un estudio más profundo y sistemático de nuestro folclor. La música es una profesión tan seria y demandante como cualquier otra. Así como se destinan recursos para realizar, por ejemplo, investigación científica, deberían apoyarse proyectos musicales a nivel nacional.

Lucas es miembro de la Unión de Compositores de San Petersburgo, sus trabajos incluyen obras de cámara, vocales y composiciones orquestales en diferentes géneros.

¿Qué imagen tienen en Rusia del colombiano/a? ¿Te ha afectado en alguna forma?

Mi impresión general ha sido que conocen y aman a García Márquez más que los mismos colombianos. En ocasiones ocurre que se muestran sorprendidos y demuestran un vivo interés en ver que una persona de Colombia, un lugar lejano y exótico para ellos, lleno de cosas atractivas (el clima y paisaje tropical, los sensuales ritmos latinoamericanos, el idioma español), se ha venido a vivir a San Petersburgo.

 


Pequeña Suite Colombiana para flauta, clarinete, fagot, corno, violonchelo y percusión: I. “Noche estrellada en Caldas”, II. “Juego indígena”, III. “Río Amazonas” IV. “Danza”

 

¿En qué se parecen Rusia y Colombia?

La mayor semejanza que encuentro entre las dos culturas es que ambas están acostumbradas a que las cosas no funcionen como debe ser, cosa que, en ambos casos, es enfrentada con humor. También, somos parecidos en que tendemos a dejar las cosas para el último minuto.

Estando lejos de Colombia, cómo te sientes ¿como emigrante? ¿como viajero? ¿como “expat”? ¿exiliado?

Ninguna de las anteriores. Me siento muy en casa en el lugar donde vivo.

Varias de sus obras han sido presentadas en Rusia en diferentes salas de música de San Petersburgo, tales como la St. Petersburg Kapella, la Casa de los Compositores, el Conservatorio de San Petersburgo, La Sala Blanca de la Universidad de la Cultura; y en Moscú, en la “Casa de la Música”.

Naciste en Cali, la capital de la Salsa en Colombia. ¿Té gusta la salsa? Como músico y como caleño

Curiosamente, no soy amante de la salsa. Quizá sea porque nunca aprendí a bailar, cosa que lamento y me reprocho.

Y del folclor ¿qué música tradicional colombiana te toca?

Me gustan particularmente el bambuco y la cumbia.

 

En 2010 su obra Sinfonietta, trabajo de grado en el Conservatorio de San Petersburgo, recibió su estreno en Cali en la Sala Beethoven, interpretada por la Orquesta Filarmónica de Cali bajo la dirección del maestro Joao Tiago Santos (Portugal). El mismo año se produjo el estreno de su Concierto para Violín y Orquesta en San Petersburgo, bajo la dirección del maestro Santos con el violinista Álvaro Pereira (Portugal) como solista. El compositor ha tenido participación en el festival de música contemporánea “Musica Nova” en Brasil y en el ciclo de conciertos “Beethoven 7.30” en la Sala Beethoven en Cali.

En octubre de 2012 se estrenó en la ciudad rusa de Petrozavodsk su poema sinfónico “Gliese 581” para gran orquesta y en marzo de 2013, bajo la batuta del maestro Eduardo Carrizosa, la Orquesta Filarmónica de Cali interpretó su Serenata para Cuerdas. En el mes de junio de 2015 tuvo lugar en Suiza el estreno de su “Preludio de Primavera”, versos de Rafael Pombo, para soprano, barítono, coro y orquesta, con la interpretación del coro Chorkreis St. Gallen y la orquesta Sinfonietta Zürich, dirigidos una vez más por el maestro Santos. El ciclo vocal “He desperdiciado mi juventud” sobre poemas de Sergei Yesenin fue interpretado en el Palacio Sheremetev en diciembre de 2015 en San Petersburgo. “Capricho Colombiano” recibió su estreno en Kapella en mayo de 2017, en el marco del Festival Internacional “Primavera Musical en San Petersburgo”.

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