Javier Manjarrés creador de la Sastreatería

Javier Manjarrés - colombiano en Barcelona

Javier es un artista con una misión terapéutica, ayudar a despertar el ser interior con su obra. Es un artista nacido en Colombia que mira más allá de las fronteras nacionales y que después de 29 años  en Barcelona siente que también es catalán, y aún más, habitante del mundo. Su proyecto es la Sastreatería y el acto Transfigurazione. Lo entrevistamos en lo que será su sede principal en el barrio del Raval.

  • Creador de la Sastreatería
  • En Barcelona desde 1987
  • Artista oriundo de Cali – Colombia – 1964
  • Sastreatería, transfigurazione, sastre-mago, reciclaje artístico, improvisación
  • Sitio web de Javier Manjarrés

¿Qué es la Sastreatería?
La Sasteatrería es un proyecto de reciclaje artístico que aúna diferentes campos: el “performance”, la escultura, las instalaciones visuales, el interiorismo, todo lo que tiene que ver con la plástica y siempre desde lo teatral como base, desde lo espiritual y con el reciclaje como leitmotiv.

¿Reciclaje y arte?
La basura es lo que queda de nuestra vida diaria, los restos de lo que se usa y que ya no sirve más que para tirar,. Son cosas que ya no queremos ver y que son entendidas como “un horror”. Entonces, el arte, el reciclaje artístico, transforma este horror en belleza. Con un toque de magia. Con las manos como varita mágica, y con el corazón, como energía que la activa.

¿Sastreatrería es una mezcla de teatro y sastrería?
Sí pero no solamente. Es una mezcla de sastrería y teatro, pero va más allá del tema de la ropa. La Sasteatrería se dedica a mucho más que a vestir personas o personajes, se dedica a vestir proyectos, a vestir ideas. En ese sentido, es mucho más amplio que simplemente la indumentaria o el vestuario del teatro. Su objetivo es vestir de una u otra realidad a los proyectos, es construir estos proyectos. Un arropamiento, en la manera más amplia.

¿Proyectos de todo tipo?
Proyectos artísticos que tienen que ver con el reciclaje como leitmotiv y con lo teatral siempre como base, porque los proyectos artísticos que se desarrollan en la Sasteatrería siempre tienen una dramaturgia, que es lo que lo diferencia de un proyecto visual o instalación más convencional.

En la Sastreatrería siempre hay una historia que se explica a través de ese proyecto, o de esa puesta en escena, o de esa obra. Siempre hay una historia detrás, no solamente es una cosa visual y ya. Hay un algo que se cuenta, hay una dramaturgia ahí, una experiencia que transcurre y se enseña.

¿En qué proyecto estás ahora?
El proyecto bandera en este momento de la Sasteatrería se llama “Transfigurazione”, es un proyecto de creación en directo de vestuarios y tocados mágicos. Como decía antes, la Sasteatreria es un lugar de magia.

Explícalo un poco más
Yo no estoy dedicado al teatro convencional, en el sentido de hacer obras de texto. He vuelto a la escena como persona física a través de Transfigurazione, y desde ahí he retomado mi trabajo de “actor”, entre comillas, en cuanto a un personaje, a una caracterización: mi personaje siempre es el mismo, es un sastre-mago. Transfigurazione es un acto de magia, y en ese sentido es alquimia, transforma los elementos que están puestos en escena.

Durante los últimos 5 años estoy disfrutando, realmente, de todo lo que he aprendido tanto a nivel académico como a nivel de experiencia a lo largo de 36 años que llevo trabajando. He llegado a un punto en el cual, con todas las cosas que he probado, con todos los caminos que he recorrido, he llegado al sitio donde tenía que estar.

¿Con Transfigurazione?
Si. En Transfigurazione se aúna todo. Academia, experiencia y lo que he madurado como ser humano, mi trabajo visual, mi trabajo teatral, mi trabajo espiritual, la magia, el trabajo de sanación.

Transfigurazione se ha ido constituyendo poco a poco. Para mi sorpresa, el proyecto ha ido caminando solo y yo he ido detrás. Ha sido así un poco, el proyecto me lleva a mí. La palabra viene de transfigurar, una palabra que se usa mucho en lo bíblico, en lo religioso, transfigurar es cuando una persona, su alma y su espíritu trasciende de lo físico hacia lo metafísico, y establece una comunicación con Dios. Eso es transfigurar. Y realmente este proyecto tiene que ver con eso, porque en el proceso de trabajo hay un cambio, un cambio emocional profundo de la gente y dependiendo de qué situación o de qué tipo de persona trabaje, y dependiendo de su apertura personal, pasan cosas. Liberaciones emocionales importantes.

Tiene un aspecto terapéutico, y de algún modo se ha constituido en un trabajo de psicomagia, ha llegado hasta este punto, que no me esperaba, pero han ido pasando cosas mágicas con Transfigurazione.

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Fotografías por Samira Jaeger

 

¿Preguntas a la gente que opina o qué siente al participar en Transfigurazione?
No lo pregunto porque no es algo que pasa por la cabeza, no pasa por la mente, pasa por el corazón, no es una transformación mental.

Hace dos años actué en Finlandia en dos festivales, en Helsinki. El director de los festivales, que conocí hace muchos años, me invitó. Le gustó la obra cuando le enseñe un video pero estaba muy dubitativo porque no veía nada claro que los finlandeses, que son muy tímidos y muy reservados, estuvieran dispuestos a subir al escenario delante del público, en una silla y aceptar que les pusiera no sé qué cosa rara en la cabeza. No lo veía nada claro, dijo vamos a apostar, pero él estaba muy temeroso de que nadie se apuntara. La sorpresa fue en mayúscula porque de 4 horas que tenía que trabajar cada día acabé trabajando 6 horas y media, había una cola de gente que quería participar… ¡hasta él se puso! Todo el mundo quería tener la experiencia de la transfigurazione, tuve que parar, porque no podía más, ¡6 horas y media sin parar!

¿O sea que el acto de Transfigurazione puede durar distintos tiempos?
El tiempo habitual son 4 horas. He hecho actuaciones de 7 horas y media seguidas en el escenario. Eso es una meditación… yo entro en un estado de meditación en el cual estoy entregado a esa experiencia y concentración.

    La sede de la Sastreatería se está haciendo desde hace 5 años en un local situado en el Raval, Barcelona. Está en un edificio de finales del siglo XIX y que antiguamente fue una vaquería, luego un restaurante de comida gallega (durante 70 años), y después se abandonó. Javier lo alquiló hace años y empezó un proceso de reforma, para transformarlo en la sede de su proyecto artístico y personal

Ahora claro, lo que decía antes, que Transfigurazione ha ido creciendo en el sentido espiritual y de magia, al mismo tiempo que mi crecimiento personal en la búsqueda espiritual. Y he llegado a un punto que la vida me ha dado el trabajo de construir un templo. Este sitio se está transformando en un templo. Pero no un templo para una religión concreta, sino un templo del amor, que es la base de todos los caminos espirituales. Un templo ecuménico, digámoslo así, para estar con uno mismo. Para hacer yoga, para hacer meditación, para hacer mantras, para hacer espectáculos de pequeño formato. Es decir, el arte desde la espiritualidad.

Me direjon que llevaste el acto a México
En México también fue muy fuerte lo que pasó. Aquella invitación a actuar en México solamente se entiende desde el milagro. Porque no había motivo para que me invitaran. Es muy largo de explicar ¿te lo explico todo en detalle, o es muy complicado?

 

 

Cuéntalo por favor
Fue magia, magia, magia, magia… es decir yo vivo en la magia, constantemente, y me pasan cosas mágicas todo el tiempo. Y esto tiene que ver con la progresión espiritual. Bueno, estuve en México actuando y ayudé a una mujer en un proceso de sanación, sin saberlo, porque de repente, mientras trabajaba con ella, le llegó un mensaje, un mensaje de su hijo fallecido unos años antes. Y por fin logró cerrar el duelo que llevaba haciendo durante dos años.

Ocurrió a través de un objeto que había llevado desde Barcelona sin estar muy consciente de que lo llevaba. Una amiga catalana que adora México y que dice que ella es maya, que ha sido maya todas las vidas y que en esta le tocó ser catalana, me lo dio. Pues bien, me dio un paquetito cosido a mano con unos objetos muy queridos de su vida, y me dijo que lo abriera en el momento en que sintiera que era importante abrirlo. Y trabajando con aquella otra mujer en México de repente sentí que era el momento de abrir ese paquete. Lo abrí e intuitivamente extraje un objeto y se lo puse en el atuendo con el cual la estaba “trabajando” durante la Transfigurazione. Cuando ella vio el objeto se puso a llorar.

¿Y qué cosa era?
Ese objeto era una antigua regla de dibujo técnico, que ahora no se usa. Resulta que ella le había regalado una regla exactamente igual a su hijo cuando empezó su carrera de arquitectura años atrás, y su hijo hace unos años se había muerto. Pues ella ha entendido que era un mensaje de su hijo, de reconciliación. Ella lo entendió así, pero yo también se lo dije. Me salieron unas palabras en ese momento: que su hijo estaba bien, que no sufriera más por él, y ella acabó de liberar todo su dolor y se pasó los 15 días que duró el festival con el tocado que resultó de la obra y que incluía esa regla mágica.

Fue algo más allá de lo artístico y de lo circunscrito a mi ocupación. La señora iba a todos los eventos con su tocado en la cabeza. Así, empoderada y luciendo su objeto mágico. Y cuando acabó el festival, me ofreció enviar un regalo de agradecimiento a mi amiga en Barcelona. Le dije claro, sí, encantado, y ella hizo un chaleco y un gorrito con sus propias manos, porque los hace a mano, sin agujas, para mi amiga. Y ocho meses después ese regalo llegó a mi amiga, cuando volví de todo este viaje, y se lo di. Y cuando le conté la historia mi amiga también se puso a llorar, porque resulta que ese objeto, esa regla, era lo último que le quedaba del gran amor de su vida que había muerto hace 20 años. Fueron dos lutos que se cerraron a través de ese objeto, a través de Transfigurazione.

Interesante. ¿Y en Colombia no lo has presentado?
Sí, precisamente el año pasado que estuve en Cali. Cada vez que he vuelto, durante 28 años, nunca hice nada artístico, nunca, nada, ni un taller, nada de nada. Y el año pasado, salí con la decisión hacer una actuación en Cali si o si.

Intenté montarlo desde aquí, intenté organizarlo y no hubo manera. Empecé a ver si había un teatro que me aceptara, si tenía que pagarlo, si invitaba a la gente, etc. Pero no hubo manera. Llegué a Cali y dije bueno, no se puede organizar nada, debe ser que no toca. Pero algo me decía que sí y de alguna mágica manera, porque realmente la magia es lo que funciona en estos casos, alguien que me conocía de Barcelona y que trabaja en una universidad muy prestigiosa en Cali, le habló a la decana de la universidad de mi obra. Entonces esta mujer me llamó, fui a verla, le mostré mi trabajo y ella “Ah, me encanta”.

Resulta que finalmente hice la actuación en la Universidad Autónoma de Occidente, de Cali, y bien pagada. Pero ¡claro! yo llegué sin nada. Sin vestuario, sin herramientas. Me tocó en 15 días montar todo, improvisar, conseguir materiales, la escenografía, música, todo.

Improvisar no es un problema para ti
Bueno, yo diría que improvisar es crear. Lo digo porque es como construir algo desde lo que no todavía está, de lo que no hay, eso es la creación. Bueno, en calí sucedió esto y fue una alegría total porque pude hacer algo en mi ciudad, después de tantos años sin hacer nada, además con muy buena recepción.

A Finlandia fui con las tijeras y la pistola de silicona, o sea con lo que corta y con lo que pega, y ya. Ni vestuario ni nada, lo improvisé allá. Tenía un pasaje de Vueling en el que no podía llevar más de 10 kilos. Lo que pasa es que en Finlandia hay unas naves maravillosas enormes, el paraíso terrenal a los recicladores como yo. Es un sitio donde la gente lleva las cosas que no quiere y las dona. Todo está bien puesto en estanterías, organizadito, y él que quiera puede ir a recoger. Hay de todo y más. De hecho, pude conseguir ahí todo lo que necesitaba y me sobró. Incluso pude traer regalos para la gente aquí, de las cosas viejas que tiene la gente en Finalndia.

Fui a verte en festival de arte reciclado del CCCB
El festival se llama Drap’Art. Que significa Arte y Trapo en catalán.Está exclusivamente centrado en el reciclaje artístico. El Drap’Art solamente trabaja con tema de reciclaje y existe ya hace 19 años. Yo estuve en los dos primeros, que era un formato completamente distinto, era mucho más lúdico, mucho más vivo, mucho más todo. Posteriormente hice una exposición individual con ellos. Y he ido participando durante esos años cada 3 o 5 años. He hecho varias cosas, he participado con performance, con esculturas, con diferentes proyectos.

Cómo ha sido tu experiencia siendo colombiano Barcelona
De entrada “yo siempre he sido de aquí” en el sentido de que nadie cree que soy de fuera. Es muy curioso que, donde he ido, excepto Finlandia, la gente está convencida que yo soy de allí. En Catalunya yo soy catalán, en España soy español. Estuve en Turquía, era turco. En México, era mexicano. Hace dos años estuve en Marruecos y era marroquí, cuando fui al desierto, era bereber, y los bereberes me decían, “tú eres bereber”, me hablaban en Tamazight (lengua bereber), que nada de bereber, que yo soy colombiano les decía. El único sitio donde siempre me preguntan de dónde soy es en Cali. En Cali nunca fui caleño. Viví toda la vida allí, antes de salir para acá, y me preguntaban de dónde era. El único sitio donde me he sentido extranjero en mi vida es en Cali.

Yo nunca me he sentido extranjero aquí en Barcelona. Porque, además, y eso lo he entendido con los años, cuando llegué, yo sabía profundamente que yo volvía a mi casa, aunque todo era raro, era distinto, yo tenía 22 años, estaba muy perdido y los primeros años fueron muy difíciles porque no tenía a nadie, ni amigos ni nada. Llegué con dos maletas y a construir la vida. Venía con una beca, muy protegido, estuve 4 años cobrando un sueldo español para estudiar, imagínate. Yo sabía profundamente, sin embargo, que yo volvía a mi casa. Ahora, después de 28 años ya sé por qué tenía este sentimiento, me lo han confirmado dos mujeres sabias que han pasado por mi vida, nunca las había visto antes y me han dicho “tú eres esta especie de persona, tu vida ha sido así y estás en este punto, y vas par allá”. Las dos me dijeron exactamente lo mismo, dos personas que no se conocen, que no saben que me han dicho la misma cosa, y que pasaron así por mi vida. Y es porque yo ya fui de aquí, en otras vidas. He vuelto a mi casa porque yo ya he sido de aquí.

Es una respuesta interesante que me hace pensar
Más allá de los pasaportes y de la nacionalidad, yo te hablo del alma, que es la entidad que realmente tenemos, el alma. Lo otro son cosas de encima.

Nunca me he sentido extranjero aquí, jamás, nunca me han pedido papeles, jamás. La única cosa, esto sí, que alguna vez o varias veces me han dicho cuando he afirmado que soy nacido en Colombia, es la bromita de la cocaína. Y eso todavía me pasa incluso a estas alturas de la película. Pero yo sentirme discriminado, a nivel laboral, para nada. Siempre que he querido un trabajo lo he conseguido, por ejemplo, hace años estaba empecinado en que yo tenía que trabajar en TV3, y estuve un año intentando tener una entrevista con el jefe del departamento hasta que, por fin, me atendió, y fui, y me entrevistó, y al día siguiente empecé a trabajar. Al día siguiente. Pero me fui de TV3 porque yo quise, trabajé un año, trabajaba mucho, ganaba muchísimo dinero, más que nunca, pero entendí que eso no era mi vida. Mi vida era otra cosa. Lo dejé. Todo el mundo se puso a decirme “¿Cómo vas a dejar la televisión?”. Pues no, la dejé y ya.

Un lugar de Cali que te guste mucho
Es una pregunta, ahora sí, difícil… uno, tal vez dos….

¿Sí?
Hay un sitio que me encanta, pero no sé si te lo voy a contar. Ese no es para contar.

El segundo entonces
El segundo que más me gusta de Cali… creo que es La Galería, comer un sancocho de pescado…

¿Y de Barcelona?
Diría que la iglesia San Pau del Camp. Está aquí en el barrio, es la iglesia más antigua de la ciudad, es una iglesia románica, está en la calle San Pau al lado de la rambla del Raval. Se llama San Pau del Camp porque era del campo. Estaba fuera de las murallas cuando Barcelona tenía murallas. Y es un sitio que tiene la simbología impresionante de la época de los cataros, es una iglesia catara. Estoy justo ahora conociendo quienes son, todo lo que pasó ahí en esa historia. Además, es un lugar que tiene una acústica…realmente he conocido este lugar, de verdad, hace un año, a pesar de que hace 28 años que iba algunas veces, a un concierto, a una misa, etc… hace un año fui a un recorrido histórico y la persona que nos enseñó el lugar hizo unas pruebas de sonido. Está construida de tal forma que tiene una acústica increíble. También es un lugar de poder donde uno se puede ir a sanar, hacer una meditación en el patio. Es un lugar para ir, meditar y sanar.

    Javier llegó a Barcelona en el año 1987, becado por el Instituto de Cooperación Iberoamericana para hacer una especialización en dirección de teatro. En 1985 había terminado estudios de teatro en el Instituto Departamental de Bellas artes de Cali

Mientras has vivido en Barcelona has visto todo lo que ha pasado en Colombia, supongo, por la gente, por las noticias… la violencia, el narcotráfico, la guerrilla, etc… Ahora que Colombia está deseando un auténtico proceso de paz ¿Cuál es tu opinión sobre las negociaciones de paz, sobre este país tan bello pero todavía con tantos retos sociales?
Digo lo mismo que digo a todo el mundo: que hay que agradecer más, y pedir menos, porque ese es el secreto de la felicidad, hace años que lo aplico… pero no siempre lo hice. Me pasé muchos años sufriendo, estando triste, maldiciendo, rabioso y deprimido, muchos años, hasta que descubrí, me transmitieron, esta llave de la felicidad, que es el agradecimiento. Porque cuando uno empieza a agradecer y a comprender que está lleno de bendiciones, tenemos tantas cosas en la vida, tenemos los ojos, tenemos las manos, tenemos la vida misma, tenemos la capacidad de comer, tenemos comida cada día en el plato…

Y cuando uno empieza a agradecer, empieza a darse cuenta que la vida es una maravilla, y que todos somos una maravilla. Claro, hay mucho sufrimiento porque es parte la vida también. Y en Colombia ha habido mucho sufrimiento muchos años, muchas muertes, mucho desgarro, y hay mucho desgarro en el corazón de mucha gente, pero están vivos. La gente está viva. Hay que agradecer que estamos vivos, hay que agradecer que tenemos la capacidad de echar pa’elante. Hay mucha gente que se accidentó, se quedó sin una pierna, sin un ojo, en silla de ruedas, y sin embargo echan pa’elante. Entonces más que un mensaje por ser colombianos, daría un mensaje por ser humanos, y por estar vivos: que agradezcamos más, que disfrutemos lo que tenemos, porque es mucho muchísimo, y que deseemos menos. Cuando uno está pendiente de más de lo que tiene, está confirmando la carencia y al borde del sufrimiento: “porque es que esto, porque aquello, porque falta esto, lo otro…” y al final resulta que no falta tanto, tenemos lo suficiente para ser felices ya aquí y ahora, hay que ser felices ¡ya! No mañana, porque no sabemos si mañana existe… leí hace unos años una historia de una mujer que me hizo entender esto muy claramente, yo ya tenía como datos sobre esto de agradecer, pero nunca acababa de ver por qué siempre estaba quejándome, sufriendo. Leí la historia de una abuela de 80 y pico de años, ciega, haciendo gimnasia con una agilidad, era una entrevista en el periódico, ¡pues me asombré mucho! “Pero ¿qué pasa aquí?”, me dije. Esa abuela, que resulta que era gimnasta de circo y con 17 años, cuando tuvo su primera hija, en el hospital le pusieron una inyección que no correspondía y se quedó ciega. Y no pudo ni siquiera ver a su hija… Si acababa de parir. Se quedó ciega, y ¿qué hizo esta mujer? ¿Morirse? ¿Pasar la vida ladrando y amargándose y amargando a los demás? O… agradecer estar vida, porque se podría haber muerto… agradeció y con 80 y pico de años estaba llena de vida, llena de luz, haciendo sus ejercicios (impresionantes), echó pa’elante. Y nosotros tenemos los ojos, ¡para ver! Y las manos, los pies, tenemos tanto, la vida misma, entonces quejémonos menos y agradezcamos más. Es este el mensaje para todo el mundo. El mundo está lleno de maravillas. Pero las maravillas no las ves si te quejas…

 

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