Conversatorio de amor con Juanita Lascarro, soprano colombiana en Alemania

¡Qué grato descubrir mujeres colombianas fantásticas esparcidas por el mundo como Juanita Lascarro! Es mi invitada especial para hablar de amor y des-amor porque además de practicar el tema en su cotidianidad junto a su hermosa familia y demostrar que sí es posible, se codea día a día con uno de los géneros que lo exalta y lo aclama: la ópera.

Actualmente Juanita es la solista de la Ópera de Frankfurt donde vive con su esposo Ralf Simon que también es cantante operático y su hijo Gregor David. Juanita es hija de Marina Tafur, otro talento colombiano, y de Luis Lascarro, flautista especializado en música barroca. Él fue un gran apoyo cuando Juanita decidió no seguir con sus estudios de biología en la Universidad de los Andes de Bogotá e irse a Colonia, en Alemania, para estudiar canto en el Conservatorio. Sabia decisión para los que nos deleitamos con sus interpretaciones hoy en día. Mimí, Lulú, Manon, doña Elvira, Poppea, Violeta, Daphne, Fiorilla, Barbarina, Frasquita, Susana, Aura, Julieta, Mirandolina son solo algunos de los personajes que ella ha interpretado magistralmente. ¡Bienvenida, Juanita, qué gusto hablar de vida y amor contigo!

 

Juanita, ¿cómo es vivir entre la cotidianidad del supermercado y la ópera?

Los seres humanos solemos llevar una cotidianidad estructurada; algunos lo hacen más rígidamente que otros, ¿pero no llevamos todos a la par la curiosidad de los sueños y deseos? Como vemos una película, leemos un libro o presenciamos una opera o ballet ¿No es un alargamiento emocional de nuestras más íntrínsecas y anheladas posibilidades? La sorpresa es para mí el elemento que abre un camino entre la cotidianidad del supermercado y la magia de la opera; en el supermercado nunca sabes si será una visita cotidiana, con todo el aburrimiento que implica escoger la compra de la semana o será un momento de encuentros amenos, conversaciones divertidas y lo más importante, sentirse parte de un grupo de amistades o conocidos. Es haber cavado un paréntesis luminoso e inspirador en la cotidianidad.

Hace años dije en una entrevista que la vida es una telenovela, y en este sentido, llevar la vida entre supermercados y óperas no es excepcionalmente diferente. Por lo menos, estar abierta a la sorpresa dentro de la cotidianidad es inspirador para llevar la vida con pasión y una sonrisa.

 

¿Cuándo te sientes divina y cuándo profana?

Creo que los seres humanos trabajamos muy duro para lograr hacer una diferencia durante nuestra existencia y sentirnos vivos. Se escoge la profesión, luego se ejerce y se crece. El éxito en este proceso tan humano, y en cualquier profesión, es saber comunicar y escuchar. El brillo que se siente al poder expresar y comunicar es para mí un estado que me hace feliz y me siento divina habiendo encontrado un receptor y quizás haber hecho una diferencia en su vida (mínima o enorme), sea con palabras o con mi voz.

Profana me siento cuando no logró ser creativa y caigo en la trampa de la cotidianidad, encarcelada en mis dudas y pensamientos subjetivos …. ¡sin sorpresas inspiradoras! La falta de inspiración y recepción en el círculo creativo y comunicativo es lo que me genera espacios grises y profanos.

 

La ópera contiene las emociones humanas en su forma más simple y más elemental, como los axiomas en las matemáticas, que no son reductibles. Es por esto que las emociones en la ópera son tan esquemáticas y tan potentes. La ópera implica el peligro, el caos, la desolación, pone al público al límite de todos ellos, y tal vez un poco más allá. (Werner Herzog)

¿Le falta o le sobra pasión a la gente a la hora de hablar de relaciones?

Se puede pensar sobre relaciones de muchas formas diferentes siendo los humanos tan variados, y en esta variedad humana vemos las diferentes interpretaciones de lazos emocionales, sean casuales, familiares, amistosos, profundos o amorosos. La entrega que se le dedica a una relación depende de cómo los individuos interpreten la responsabilidad propia hacia un otro. Es una decisión personal tomar en cuenta a un ser anónimo en la calle, darse cuenta de su estado y percibir sus necesidades materiales como emocionales.
Lo mismo ocurre con encuentros más profundos. Así medimos quién nos proporciona energía, así como quién nos la quita, escogiendo la intensidad y entrega que llevará la dicha constelación emocional.

Pasión en este intercambio de ideas es tener la convicción que con mi ser entrego y posiblemente logre comunicar e hacer una diferencia en la vida del otro. Y volvemos al tema de la comunicación….

Si creo que pocas personas son conscientes de la magia de su propia energía a la hora de intercambiar con otros. Una constelación banal puede ser de importancia significante y duradera, así como una larga e supuestamente sería, puede esparcirse en el viento de los recuerdos y desaparecer.

 

“Ah, tutti contenti”* ¿A quién se lo dedicarías?

¡Se lo dedicaría a las personas que se complican la vida! A los que son ciegos a las respuestas dentro de sí y que insisten en amargarse y amargar porque no aceptan circunstancia y prefieren leer todo negativamente. Estoy convencida que a pesar de la dureza de la vida, optar por ser positivo y luminoso, bondadoso y en función del amor, siempre daría más felicidad.

 

¿Saltarías de Castel Sant’Angelo como Tosca?

¡No saltaría!

 

¿Es posible morir de amor?

Conozco casos de personas que han tomado su vida por amores frustrados, pero morir por amor es una contradicción. Amor es lo más positivo que existe. La fuerza del amor es grande y morir por ella voluntariamente es no amarse a sí mismo. El morir de amor es cerrar las puertas a todas las posibilidades de seguir amando en el futuro. Sería optar por la oscuridad y no por la fuerza interior que cada uno lleva en sí, fuerza capaz de construir un futuro.

Otra cosa es morir de amor tratándose de parejas muy ancianas. Aquí existen fuerzas arrolladoras por ser llevadas por las torrentes del tiempo, la costumbre y la infiltración de dos seres y sus almas. Creo que aquí sopesa el pasado y no el futuro. ¡Qué bello pensamiento y qué triste a la vez!

 

Empezaste estudiando biología, ¿cuándo te diste cuenta que tu pasión era la ópera y el canto?

Creo que mi decisión de estudiar biología fue un tipo de rebeldía no consciente. Mi madre, Marina Tafur, era una gran soprano. A los 12 años decidí seguir un camino diferente y científico y mi madre me apoyó, conociendo la vida artística y sus problemas. Descubrí mi voz en la universidad cantando en varios coros, dándome cuenta que mi carácter era mucho más cómodo en el ámbito artístico que en el científico. Mi ser era de tendencia histriónica y descubrí el reto-encanto de aprender a manejar mi voz técnicamente.

 


Juanita Lascarro con el pianista Alejandro Roca en la universidad EAFIT de Medellín 

 

¿Hasta cuándo una persona está a tiempo de cambiar de ruta?

Conozco muchas personas que han cambiado de profesión bastante tarde en sus vidas. De médico a cantante, abogada a cantante, cantante a abogado, cantante a directora de universidad; cada una de estas personas como todos los seres humanos cambiamos constantemente. Algunos necesitamos adaptar profesionalmente a esos cambios, otros cambiar de profesión por circunstancias de vida o cambios de intereses y prioridades, pero cierto es para todos, hay que tener mucho coraje para hacerlo y estar convencido de sus razones.

 

¿Cómo manejar el tema de la experiencia?

¡La experiencia es una acumulación de éxitos como de fracasos! Y todo lo acumulado lleva a un estado de calma. Con esa calma se siente una estabilidad emocional y una profundidad de ser, que por consecuencia lleva a claridad.
Esta es mi experiencia, aunque imagino que cada una será diferente.

 

¿Cómo es el amor colombo-alemán?

Cada pareja internacional es diferente, pero en nuestro caso tenemos la suerte de ser ambos cantantes, y aunque a veces surgen males entendidos de índole cultural o idiomáticos, tenemos el común denominador: nuestra profesión. Somos ambos músicos y entendemos muy bien los predicamentos del otro. Así hemos logrado criar a un hermoso hijo y seguimos apoyándonos y queriéndonos después de tanto tiempo. ¡Esto es un milagro considerando que la profesión la hemos hecho en circuitos diferentes y casi siempre separados geográficamente! Es poco convencional, pero ¡el amor y la persistencia han llevado a un matrimonio duradero, muy especial y único!

 

¿Cómo te Reenamoras?

¡Volvemos a la cotidianidad! La comodidad puede ser un elemento bastante negativo cuando se trata de una relación larga, pues en la repetición se deja de crear internamente como externamente. Ese proceso de renovar y crear es refrescante y fortalece, abre puertas en todos los sentidos. Antes de mirar a su pareja, hay que mirarse a sí misma y cuestionarse, sacudirse para dar a la relación fuerza creativa e innovadora. Es una fuerza recíproca: si trabajo en mi ¡entrego a mi pareja y viceversa!

 

¿Un consejo operático en amor para tus admiradores?

Hay que creer en sí mismo porque en la opera como en el amor, solemos ser nuestros peores enemigos destructivos. La falta de confianza logrará destrozar todos los elementos positivos de un estado de ánimo, así como envenenará los delicados lazos del arte y de el amor, de la creatividad y de la empatía. Por eso es tan importante reafirmarse y tener confianza para poder confiar. Con autoestima haríamos lo mejor en nuestro poder para crear la calidad de nuestra arte y la intensidad y armonía de nuestras relaciones. Es un proceso siempre creativo.

 

Sitio web de Juanita

* Final de la ópera “Las bodas de Fígaro”

** Fotografía destacada por Diana Karch

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